Las flores de mi jardín

Os voy a contar un cuento:

Había una vez, un trocito de tierra en medio del gran oceano. Allí vivían tres flores que daban vida a un bonito jardín. Aquellas florecillas no tenían mucho pero se tenían las unas a las otras y eso las hacía felices.
Una era una flor pequeñita, solía pensar que era un león y que como tal era el rey de la manada, que era el más grande y fuerte y que podía proteger a las otras dos flores de todo mal. La otra era una flor joven, soñadora, tranquila, serena y la mas bella de las tres flores. Una de las cosas que mas le gustaba hacer era jugar con el gran león del jardín. Y la tercera… bueno, la tercera era la reina de las flores, ella no soñaba porque sabía que todo cuanto deseaba estaba en las dos florecillas que alegraban su jardín.
Este cuento es de colores, una vida feliz en un bello paraíso donde todo es alegría y bienestar, pero como en todo jardín que brilla por su belleza siempre hay alguien que se quiere llevar una de esas flores consigo, un ser que no sabe apreciar que la belleza de cada cosa está en su lugar. Así que se dirigió a la flor mas llena de luz, la miró y dijo: esta, esta es la que más me gusta, es fuerte como un león, esta quedará preciosa en mi florero. Y sin pensarlo dos veces la arrancó de cuajo para intentar llenar de vida su vacío corazón.
Con la ausencia que dejó la florecilla, la flor reina fue marchitándose y todos sus colores fueron desapareciendo, y hasta perdió el interés por el jardín que con tanto cariño había sembrado.
Así que la flor joven se quedó sola, tan sola que decidió marchar, miró a la reina flor y le dijo: tu perdiste una flor pero yo perdí dos, o sea, todo cuanto tenía, y si ya no me quieres me voy. Así lo dijo y así lo hizo, la flor joven con el corazón roto se marchó de aquel lugar donde antes lo regaban las nubes y hoy lo riegan lágrimas.
Ahora, donde un día hubo un mundo lleno de color solo queda una flor marchita, una flor que ya no quiere florecer, una flor que no quiere recordar que un día fue feliz, que un día hubo un Sol que alumbraba su hoy apagado corazón.

Este cuento no tiene un final feliz, pero así sucedió y así os lo cuento.

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Acerca de kallekolor

Soy de colores...

Publicado el noviembre 18, 2011 en Cuentos. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Ojalá algún día cambie el final, y se haga feliz… Todas las flores florecerán de nuevo, más radiantes, seguro.

  2. Surgen nuevas flores. El jardín se plaga de colores nuevos. Las flores renacen más bellas. Se acerca el jardín de las delicias.

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